La dispersión de presxs políticxs como forma de venganza

La dispersión de presos y presas políticas responde a una política penitenciaria represiva y discriminatoria por parte del estado español y francés, que atenta directamente contra los derechos de los reclusos ajustando sus criterios legislativos a las necesidades de la legislación antiterrorista, quebrantando tanto varios de los artículos recogidos en el Convenio Europeo de Derechos Humanos. Sin embargo,  el gobierno se niega a reconsiderar su postura al respecto, sin que la realidad actual justifique el mantenimiento de dicha medida.

Esto induce a pensar que realmente son rehenes dispersionde un estado con sed de venganza que trata de sobrevivir imponiendo su política del miedo entre la sociedad más comprometida y castigando de paso toda muestra de solidaridad al respecto utilizando todas las herramientas a su alcance.

La dispersión, como las formas más antiguas y primitivas de castigo, condena también a las familias y personas allegadas a presos y presas políticas; en ese sentido no podemos pasar por alto tampoco el desgaste personal, físico, psicológico y económico que significa para los familiares y amigos recorrer hasta 1600 km en un solo día de manera periódica para ver a sus seres queridos, por no hablar del trastorno que supone para los niños y niñas acostumbrarse a estas prácticas.

En los últimos años se han contabilizado 16 víctimas mortales fruto del peligro que entrañan los desplazamientos para realizar las visitas y al menos un accidente al mes, lo que da cuenta de la gravedad del asunto.

Mientras la sociedad vasca ha estado buscando nuevas vías hacia la resolución del conflicto mirando hacia adelante, los gobernantes prefieren seguir manteniendo una legislación caduca y arcaica creada en tiempos en que el enfrentamiento estaba más abierto, utilizando para ello a la Audiencia Nacional y al Ministerio de Justicia, una justicia que se erige en máxima representante de los intereses de un régimen opresor dificultando de este modo el desarrollo de un proceso de paz en Euskal Herria.

Igual hemos de señalar respecto al resto de personas presas por motivación política; comunistas, anarquistas, galegos/as, para quienes el alejamiento es una medida utilizada sistemáticamente mientras las personas reas de corrupción o bien están en la calle o se les permite estar presas cerca de su casa.

Pero cada vez son más numerosas las voces que se oponen a este atentado sistemático en contra de los derechos humanos más elementales y que se hacen sentir a pesar del uso de la fuerza, que aplicada siempre en contra de la razón trata de disimular las carencias argumentales de un estado tan mediocre como corrupto.

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